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Las ideas más nobles siempre han estado bajo la protección de los guerreros
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CARTA DESDE RUSIA.
Homenaje a la navaja estaje de Albacete.
Navaja de la División Azul.
Aguinaldo de Navidad (1.941-1.942).
Durante la campaña del primer invierno (1941-1942), en el que como ya he escrito, se vieron obligados a luchar sin los pertrechos adecuados para soportar las bajísimas temperaturas, se promovió en toda España el envío de un “Aguinaldo de Navidad”, pues aunque se “reconoce” que “las armas del Reich, hermanas de sangre e ideal, cuidan de que nada les falte a los camaradas españoles”, se considera que es preciso un esfuerzo para la Navidad.
Junto con el aguinaldo, ropa de abrigo y productos típicos españoles, también se les hizo llegar dos objetos de los más preciados, para los militares.
El primero una medalla de la Virgen del Pilar, que acababa de celebrar su XIX centenario o de la Virgen de los Llanos (Patrona de Albacete).
La segunda, más práctica, fue una magnífica navaja de Albacete.
La “CARTA DESDE RUSIA.
Homenaje a la navaja estaje de Albacete”.
Es una Ficción literaria, basada en la lectura de numerosas cartas reales y entrevistas a voluntarios españoles en Rusia, junto con documentos históricos y experiencias personales, constituye un homenaje, como su nombre indica, a la navaja estaje de Albacete, y en particular a la que se les envió con el aguinaldo de Navidad.
Fue enviada para participar en el “XXXV Concurso literario sobre la Navaja” de APRECU, Albacete.
Se complementa el post, como ya habrán visto, con una serie de fotografías (propias) tomadas en el Museo de la División Azul y otras tomadas de la Web.
CARTA
+ Rusia 25 de diciembre
Querida madre, hermana y hermanos:
Os escribo deseando os encontréis bien de salud, la mía muy bien gracias a Dios.
Disculpar que no os diga desde dónde os escribo, ya que un soldado en campaña tiene prohibido identificar el lugar donde se halla, pues si pusiéramos unidades y lugares, la inteligencia enemiga podría obtener información muy valiosa como el despliegue y movimiento de nuestras unidades, seguir escribiendo al mismo apartado que hasta ahora.
Supongo que estaréis algo disgustados conmigo por no haberos escrito antes, pero no hemos parado. Hemos pasado por no sé cuántos pueblos y aldeas, viven, en general, en la mayor miseria, nada que no conozcamos. Las casas suelen estar formadas por una sola habitación en la que vive toda la familia, con un pequeño cuartito, muy pequeño, en la entrada, que evita que entre directamente el frio y la nieve en invierno. La verdad es que los españoles, a diferencia de los alemanes, cuando podemos entramos en los pueblos y convivimos con sus ciudadanos. Nadie roba nada, como os decía, se les ve muy pobres, aunque a veces compramos alguna cosa, como recuerdo o por ayudarles, e incluso, en una ocasión no muy lejana y pensando en la Navidad adquirimos un cerdo. No os podéis imaginar la que liamos organizando la matanza como la hacíamos antes de la guerra en casa, fue toda una revolución en la compañía y en la aldea, con la que compartimos la comida, en realidad la compartimos más de una vez, sobre todo con los niños que se acercan a nosotros a pedirnos de comer, se suben en nuestros carros, no paran…me recuerdan a mis hermanos pequeños, como también en alguna ocasión hemos hablado entre nosotros de esos niños españoles a los que combatientes republicanos decidieron enviar a Rusia para alejarles de los peligros de nuestra guerra y que puede que ahora se vean envueltos en otra, teniendo que aprender a vivir separados de su familia y de su patria, en una tierra hostil y con una lengua que no hay quien entienda.
Hablando de comida y apuro me da, después de todo lo que pasamos en la guerra y después de ella y lo que estaréis pasando en el pueblo, os aseguro que aquí comemos bien, yo ya sabes madre que siempre he tenido buen apetito y aquí tengo más, no sé si es por el cambio de aires, la actividad o el frío. Tomamos siempre que se puede un desayuno en caliente y una de las comidas, y cuando se puede las dos, suelen ponernos un buen potaje por la mañana, generoso rancho y a veces carne, algo similar al tocino, manteca, unos quesos grandones que no se pueden cortar ni con las bayonetas de anchos que son e incluso algún dulce y miel. Aunque la verdad, se ha agradecido el generoso aguinaldo recibido, en particular el queso manchego que es mejor que cualquiera de los de aquí, los embutidos de Orza y los vinos de Manchuela y de Almansa, envidia de los de otras regiones. No me explico cómo han podido cruzar toda Europa y los alemanes nos los han hecho llegar hasta aquí.
Junto con el aguinaldo, querida mamá, recibí su carta de mediados de noviembre el mismo día de Navidad, no sabe lo que me alegró poder leerla ese mismo día y saber, en fecha tan señalada, que todos se encontraban bien. Aquí pasamos estos días lo mejor que pudimos, dentro de lo que cabe, ya que, aunque en el frente, entre todos se improvisó una especie de comedor adornado con todo lo que encontramos que nos pudiera recordar nuestra tierra y nuestra Navidad. Para nosotros fue un día con dobles sentimientos, por un lado fue un día feliz, lleno de camaradería y en el que no faltaron los villancicos y la sana alegría. No sé cómo, ni de dónde, pero aparecieron panderetas, zambombas y hasta una guitarra. El páter dijo Misa de campaña y durante la ceremonia y después de ella, cuando tocó recogerse, los pensamientos de todos volaron sin poder evitarlo a nuestras tierras, a nuestros pueblos, a nuestras casas, hacia los seres y las cosas queridas. Sacaron alguna foto que le mandaré en cuanto pueda.
De padre sigo sin saber nada, desde que en el pueblo se izó la bandera de la hoz y el martillo y los milicianos nos quitaron la huerta y las pocas cosas y tierras que teníamos y, amenazado de muerte, tuviera que escapar, por favor, si logra ponerse en contacto con vosotros, hágamelo saber, tengo todas las esperanzas del mundo en que una vez terminada nuestra guerra, ya hace tiempo, y si a ambos nos da Dios salud y suerte logremos volver los dos pronto al pueblo, nos podamos volver a encontrar en casa y empezar una nueva vida en paz y con trabajo, que en el campo nunca falta. Aquí, en Rusia, no tenemos más familia que a los camaradas y como padre a nuestro capitán, y hablando de familia y aunque todavía no lo sea, sabe que desde niño siempre me gusto Josefa, la hija de la vecina, no me atrevo a escribirla, pero si puede decirla algo de cómo me encuentro y de que me acuerdo de ella siempre se lo agradecería y ella también.
Volviendo a cosas más materiales, me tiene que ir diciendo si la van pagando y que meses, pues desde que salimos de España, les irán pagando mi sueldo, que creo que es el sueldo que tiene La Legión en tiempo de campaña. A nosotros nos paga Alemania el sueldo de sus soldados con un aumento del 30 por ciento. No es por lo que me alisté y usted bien lo sabe, madre, pero me preocupa mucho que a usted y a mis hermanos no les falte de nada mientras yo esté por aquí que bastante mal lo estábamos pasando. Me duele que se diga que vinimos a luchar contra los rusos o por dinero, bien sabe que me alisté y que sé que se disgustó mucho con mi marcha y con la forma en que lo hice, para luchar contra el comunismo, y no contra el pueblo ruso, al que cada día aprecio y quiero más cuanto más convivo con él y que vive incluso peor que vivimos los campesinos en España. No he, no hemos, venido a combatir contra personas, lo hacemos contra una ideología, aunque siguen resonando sus palabras en mi cabeza: “los hombres, y tú ya eres un hombre hijo mío, ponéis siempre vuestras ideas por encima de los sentimientos y os equivocáis, no es justo que abandones a tu madre y a tus hermanos para luchar por un ideal”.
Por cierto y hablando de combatir, pero el frío, vuelvo al aguinaldo, aunque de ropa no estamos mal, ya que además del uniforme de algodón se ha repartido otro de lana y nos han dado camisetas y calzoncillos de lana largos, el frío aumentará y ya hace más frío que ese inverno en que bajaron de menos 20 grados en la zona de los Llanos. Las guardias y las noches son gélidas y el abrigo que nos han enviado con el aguinaldo y el verdugo de lana que me ha tejido Josefa me vendrá muy bien y hará que me acuerde aún más de ella.
Junto con el aguinaldo también nos han llegado dos objetos para mí los más preciados, el primero una medalla de la Virgen del Pilar, de la Pilarica, como no paran de repetir los maños que por aquí abundan, pues aunque la Virgen de los Llanos, siempre será nuestra Patrona, sé lo mucho de su devoción por ella y de cómo, cuando ya tenía dos varones, la hizo la novena para tener una niña, aunque tuvo que esperar a la cuarta. La coseré en el interior de la guerrera, junto a mi corazón, aunque hay medallas que se cuelgan en el alma, no en el cuello o en el uniforme y está es una de ellas.
La otra es una magnífica navaja de Albacete ¡No podía ser de otro sitio! Aunque me había hecho con una navaja alemana muy curiosa, totalmente metálica, con el dibujo de un gato y que tiene escrito K55K, muy planita, para que la pueda uno llevar en cualquier bolsillo y que la vengo utilizando para todo, tiene el problema de que al ser metálica y tan fina, con el frío no se la puede tocar con las manos desnudas y si te pones guantes no puedes abrirla, por eso, no veas la ilusión que me ha hecho recibir una navaja de la tierra, con su diseño característico, una buena navaja estaje de la Viuda de Zafrilla, con una calidad increíble y ¡en asta de toro! que ni padre ni yo nos hubiéramos podido comprar. Ofrece un agarre cómodo y seguro y la hoja de acero al carbono se afila hasta alcanzar un filo increíble, un auténtico símbolo de identidad de Albacete, de España y de firmeza y “resistencia” de los españoles, o si no que se lo pregunten a los franceses. Es una pieza, una herramienta, un objeto práctico, que ha acompañado a los albaceteños por generaciones, mostrando nuestras tradiciones y el buen hacer y la maestría de nuestros artesanos. Ha sido un objeto de uso diario y frecuente, bonita, robusta en sus materiales y funcional, simbolizando en ella un modo de vida. No sabe nadie lo útil que puede llegar a ser una navaja como esta para el hombre de campo, el agricultor, el ganadero, el cazador y más aún para un soldado, o tal vez sí y por eso nos las han enviado, además de para que recordemos nuestras raíces en medio de la estepa rusa y la portemos con orgullo de albaceteño. Ya está estrenada y bien estrenada con el queso y los embutidos del aguinaldo que he compartido con los compañeros. Por cierto, nuestra División por española, por valiente y por nuestra eficacia en el campo de batalla es conocida por los alemanes como “la navaja”. La mía la usaré y guardaré como se merece y espero poder regalársela a padre cuando le vuelva a ver. La medalla de la Pilarica, a mi regreso, con todo mi amor será para usted, madre.
Bueno, voy a tener que dejar de escribir o no podrán meter la carta en el sobre (que tenemos que entregar abierto por la censura), no sin antes y una vez más pediros perdón por haberos dejado para vivir esta aventura y tranquilizaros pues con los compañeros que tengo y en la unidad en la que estoy no correré peligro alguno. Rezaré todos los días a la Virgen de los Llanos para que muy pronto pueda regresar para abrazaros.
Ya me dirá madre ¿Qué tal han pasado las Pascuas?
No deje de escribirme que no sabe lo que me anima recibir sus noticias.
Hasta la suya, deseándoles feliz año nuevo, reciba un fuerte abrazo y un beso muy fuerte para usted, para mi hermana María y mis hermanos Pepe y Javi de su hijo.
Félix
Para complementar el post, sólo me queda comentar que, tal y como figura en la fotografía que anexo, la mayoría de las navajas quedaron en tierras rusas…
Habían sido fabricadas en los talleres de la Viuda de Zafrilla, Ricardo García y Juan M. López.
Setenta años después se hicieron unas reproducciones de la navaja por el maestro artesano albaceteño Francisco Valencia, utilizando técnicas y materiales similares a los utilizados en las originales, en una serie limitada de 120 ejemplares, de los que uno, junto con una reproducción de la Medalla de la Virgen de Los Llanos, Patrona de Albacete, que las acompañaba, se encuentra depositada en el Museo de la División Azul y otra en el Museo de la Navaja de Albacete.
Con posterioridad, la Cuchillería J.J. Martínez, de Santa Cruz de Mudela, Ciudad Real, fabricó una navaja “Machete” con los colores de la Bandera Nacional y la grabación en el lado izquierdo de la hoja de la incripción “División Azul” en letras góticas y un gráfico alusivo a la División.
Un ejemplar de esta navaja fue regalada al ya citado Museo por la hija de un divisionario.
Sirva este sencillo post como homenaje a la maestría de generaciones de artesanos albaceteños que han mostrado nuestras tradiciones y su buen hacer en nuestras típicas navajas “albaceteñas” y en particular en las navajas estaje, modelo que, en su momento, fue elegido para representarles en el aguinaldo de Navidad enviado a los combatientes de la División Azul y, a la vez, de humilde homenaje a los caídos de esta División, a sus muchos mutilados, heridos, enfermos y prisioneros, a su valor, sacrificio y memoria.
¡Honor y gloria! A ellos y a todos sus adversarios que lucharon con honor.
Con su abnegación y entrega todos honraron a sus respectivas Patrias.
Félix García Cortijo
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