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TEMA: Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109

Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 5 días antes #1

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Se trata de la navaja de sobrevivencia suministrada a los pilotos de la US Navy y también para los chalecos C-1 de sobrevivencia de dotación en las naves, que ya les detallo:

Navaja de gran tamaño, con cachas de sintético cuadrillado negro de 155 mm cerrada. La hoja principal, de 113 mm de largo es del tipo “sabre clip” en acero al carbono y cuenta con bloqueo linerlock. La segunda hoja es una sierra de buena longitud, 117 mm, también en acero al carbono y cuenta con ranura corta/pelacables. Los liners y bolsters también en acero al carbono, asi como también los pines y pasadores, incluyendo los tornillos que aseguran las cachas. Navaja muy pesada y contundente por sus dimensiones y que en este caso no lleva el marcaje del fabricante – tal como comenta en su libro Michael Silvey.

Veamos las fotos:









Algo sobre la historia de estas navajas:

El cuchillo de supervivencia de los pilotos de la Marina de los EE. UU., apodado el "cuchillo gigante" por los hombres que lo usaban, era un gran cuchillo plegable con 2 hojas, una de las cuales era una sierra. La Marina de los Estados Unidos descubrió que en muchas emergencias, como un ataque, un barco que se hundía o un avión que era derribado, los hombres no estaban equipados de una navaja de dotación y no la tendrían cuando más las necesitaban, junto con otros elementos, por lo que una vez de los EEUU entraron en la guerra se desarrolló un kit de sobrevivencia con esta navaja.
Lo fabricantes fueron: Colonial, United y una tercera firma que no marcaba sus piezas (como en este caso).





La Marina de los EE. UU. Ordenó que el cuchillo de supervivencia de los pilotos de Colonial se colocara en el chaleco de supervivencia / sustento C-1. Durante este tiempo Antonio Paolantonio (Directivo de Colonial) sirvió en la junta de producción de guerra en Washington DC, donde supervisó la asignación de acero a la industria de la cuchillería y se lo ve en la foto superior, mostrando el equipo.

Espero que les haya gustado, y luego seguimos con la historia de la PT109, que habíamos nombrado muy brevemente en un reciente post del amigo Félix y que tiene que ver con una acción de la US Navy para atacar el tráfico del llamado "Tokyo Express" en el escenario de la "Campaña del Pacífico", durante la II GM.

Saludos
Última Edición: 1 mes 5 días antes por Facón.
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 5 días antes #2

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Pieza imponente por su tamaño. E instructivo y bien redactado texto, como siempre. Hace ya tiempo atrás, en los albores de mi pasión por los filos, vi una en venta. Como sabía aún menos de lo que se ahora, la dejé pasar. Nunca más. (No es el único "nunca más" que no llegué a comprar..). Las piezas de uso militar tienen un sabor especial, quizás porque las imaginamos cumpliendo con su misión en manos que las necesitaban. Es una suerte que hayas conseguido una, y en tan buen estado. Gracias por compartirla y que la disfrutes. Un afectuoso abrazo.

Gonzalo
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 5 días antes #3

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Gonzalo50 escribió:
Pieza imponente por su tamaño. E instructivo y bien redactado texto, como siempre. Hace ya tiempo atrás, en los albores de mi pasión por los filos, vi una en venta. Como sabía aún menos de lo que se ahora, la dejé pasar. Nunca más. (No es el único "nunca más" que no llegué a comprar..). Las piezas de uso militar tienen un sabor especial, quizás porque las imaginamos cumpliendo con su misión en manos que las necesitaban. Es una suerte que hayas conseguido una, y en tan buen estado. Gracias por compartirla y que la disfrutes. Un afectuoso abrazo.

Gonzalo

Muchas gracias por tu participación y la amabilidad de tus comentarios Gonzalo!! Me alegra que te haya gustado y tengo la firme convicción que ya te encontrarás con una pieza como esa perdida y esta vez no la dejarás pasar!!

Para comparar, aqui la vemos acompañada de otra importante navaja estadounidense la MC-1 - navaja de sobrevivencia destinada a paracaidistas, adoptada en 1958.



Un gran abrazo!!

Aprovecho para comenzar con el relato de esta historia - de la cual se han escrito varios libros y filmado películas - pero en esta oportunidad me voy a guiar por la publicación aparecida el 17 de junio de 1944 en el periódico "The New Yorker" escrita por el escritor y periodista John Hershey, que fue el primero en entrevistar a los participantes. He tratado de corregir lo más posible la traducción, pero pueden haber quedado detalles poco claros que ustedes sabrán disculpar.:

Nuestros hombres en el Pacífico Sur luchan contra la naturaleza, cuando se enfrentan a ella, con una fiereza mayor de la que jamás podrían gastar con un enemigo humano. El teniente John F. Kennedy, hijo del ex embajador y últimamente capitán del PT en las Islas Salomón, pasó por la ciudad el otro día y me contó la historia de su supervivencia en el Pacífico Sur.

Le pregunté a Kennedy si podía escribir la historia. Me preguntó si no hablaría primero con algunos de sus tripulantes, así que fui al Centro de Entrenamiento de Lanchas Torpedoras Motorizadas en Melville, Rhode Island, y allí, bajo el hierro curvo de una cabaña Quonset, tres soldados llamados Johnston , McMahon y McGuire llenaron los vacíos.

En agosto de 1943, el PT109 al mando del teniente Kennedy, salió una noche con un escuadrón que patrullaba el estrecho de Blackett, a mediados de las Islas Salomón. El estrecho de Blackett es una mancha de agua limitada al noreste por el volcán Kolombangara, al oeste con la isla de Vella Lavella, al sur con la isla de Gizo y una cadena de islotes bordeados de coral, y al este con el la mayor parte de Nueva Georgia. Los barcos trabajaban a unos sesenta kilómetros de su base en la isla de Rendova, en el lado sur de Nueva Georgia. Habían entrado en el estrecho de Blackett, como era su costumbre, a través del paso Ferguson, entre los islotes de coral y Nueva Georgia.





La noche era de un negro sin estrellas y había destructores japoneses en las cercanias. Eran alrededor de las dos y media. El 109, con tres oficiales y diez soldados a bordo, conducía tres botes en busca de un objetivo, el Tokio Express.
Un oficial llamado George Ross estaba en la proa, magnificando el vacío con binoculares. Kennedy estaba al volante y vio a Ross girarse y señalar hacia la oscuridad. El hombre en la torreta de ametralladora delantera gritó: "¡Barco a las dos en punto!" Kennedy vio una forma y giró la rueda para dar la vuelta y atacar, pero el 109 respondió con lentitud.
Ella corría lentamente con solo uno de sus tres motores, para hacer una mínima estela y evitar ser detectada desde el aire. La forma se convirtió en un destructor japonés - el Amagiri -, atravesando la noche a cuarenta nudos y dirigiéndose directamente hacia el 109.
Los trece hombres del PT apenas tuvieron tiempo de prepararse. Quienes vieron venir el barco japonés quedaron paralizados por el miedo de una forma curiosa: podían mover las manos pero no los pies. Kennedy hizo girar el volante hacia la izquierda, pero nuevamente el 109 no respondió. Ross realizó los valientes pero inútiles movimientos de lanzar un proyectil en la brecha del cañón antitanque de 37 milímetros que había sido montado temporalmente ese mismo día, con ruedas y todo, en la cubierta de proa. El impulso de salir disparado y lanzarse por la borda era terriblemente fuerte, pero nadie podía moverse; todas las manos se congelaron en sus puestos de batalla. Luego, los japoneses chocaron contra el 109 y la cortaron en dos.




La aguda roda del barco enemigo golpeó al PT en el lado de estribor a unos quince pies de la proa y crujió en diagonal con un ruido de desgarro. El casco de madera del PT apenas retrasó al destructor. Kennedy fue arrojado con fuerza hacia la izquierda en la cabina y pensó: "Así es como se siente ser asesinado". En un momento se encontró de espaldas en la cubierta, mirando al destructor mientras pasaba por su barco. Hubo otro ruido fuerte y un enorme destello de luz amarillo-roja, y el destructor brilló. Su peculiar pila en Y invertida, rastrillada, se destacó a la luz brillante y, más tarde, en la memoria de Kennedy.

Solo había un hombre bajo cubierta en el momento de la colisión. Ese fue McMahon, ingeniero. No tenía idea de lo que estaba pasando. Estaba inclinándose hacia adelante para poner el motor de estribor en marcha cuando un barco entró en su sala de máquinas. Lo sacaron del estrecho pasaje entre dos de los motores y lo arrojaron dolorosamente contra el mamparo de estribor a popa del generador auxiliar del barco. Aterrizó en una posición sentada. Una tremenda explosión de llamas regresó hacia él desde la sala de estar, donde estaban algunos de los tanques de gasolina.
Se tapó la cara con las manos, levantó las piernas con fuerza y esperó a morir. Pero sintió que el agua lo golpeaba después del incendio, y fue succionado hacia abajo cuando su mitad del PT se hundió. Comenzó a luchar hacia arriba a través del agua. Había aguantado la respiración desde el impacto, por lo que sus pulmones estaban tensos y le dolían. Miró hacia arriba a través del agua. Sobre su cabeza vio un resplandor amarillo: gasolina ardiendo en el agua. Salió a la superficie y volvió a estar en llamas. Salpicó con fuerza para mantener una pequeña isla de agua a su alrededor.

Johnston, otro ingeniero, estaba dormido en cubierta cuando se produjo la colisión. Lo levantó y lo tiró por la borda. Vio la llama y el destructor por un momento. Entonces, una enorme hélice pasó cerca de él y la terrible turbulencia de la estela del destructor lo derribó, lo hizo girar una y otra vez, lo sujetó, lo sacudió y le golpeó las costillas. Se agarró y llegó a un agua que era como los rápidos de un río. Al día siguiente, su cuerpo se puso negro y azul por la golpiza.

La mitad del PT de Kennedy se mantuvo a flote. Los mamparos estaban sellados, por lo que los compartimentos estancos en buen estado de adelante mantuvieron flotando el medio casco. El destructor se precipitó hacia la oscuridad. Hubo un silencio espantoso: solo el sonido de la gasolina ardiendo.

Continuará
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 5 días antes #4

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Querido amigo Juan:

Magnífico post, bien documentado, algo a lo que nos tienes acostumbrados, y bien escrito.

En cuanto a la navaja...
Voy a decirte lo que tú dijiste en el post del Al Mar SF 10, parafraseando a Cocodrilo Dundee y adaptándolo a una navaja: ¡Eso es una navaja! ¡Vaya navaja de supervivencia que has conseguido compañero! Y en un estado excelente. Me encantan las navajas militares y esta no la conocía hasta hoy y las navajas grandes, por lo que reconozco que me encantaría poder formar parte del grupo de sus selectos poseedores.

¡Qué la disfrutes compañero! Y ya estoy deseando oír tu versión de la historia de la PT-109.

Un fuerte abrazo.
Félix
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 4 días antes #5

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JEFUERZAXXIX escribió:
Querido amigo Juan:

Magnífico post, bien documentado, algo a lo que nos tienes acostumbrados, y bien escrito.

En cuanto a la navaja...
Voy a decirte lo que tú dijiste en el post del Al Mar SF 10, parafraseando a Cocodrilo Dundee y adaptándolo a una navaja: ¡Eso es una navaja! ¡Vaya navaja de supervivencia que has conseguido compañero! Y en un estado excelente. Me encantan las navajas militares y esta no la conocía hasta hoy y las navajas grandes, por lo que reconozco que me encantaría poder formar parte del grupo de sus selectos poseedores.

¡Qué la disfrutes compañero! Y ya estoy deseando oír tu versión de la historia de la PT-109.

Un fuerte abrazo.
Félix

Amigo Félix, me halagan tus comentarios que agradezco y me alegra muchísimo que vaya resultando todo de tu agrado!! Es un verdadero navajón, para nada bolsillera por cierto, pero es muy contundente y he podido comprobar que con ella se pueden cortar ramas de un solo golpe - sin necesidad de usar la sierra -. Son poco vistas pero no pierdas la esperanza de hacerte con una de ellas!!
Cuando no eran suministradas en el chaleco de supervivencia, se entregaban con una funda de tela:




Continúo con este relato:

Kennedy gritó: "¿Quién está a bordo?"

Las respuestas débiles vinieron de tres de los hombres alistados, McGuire, Mauer y Albert; y de uno de los oficiales, Thom.

Kennedy vio el fuego a solo diez pies del bote. Pensó que podría alcanzarla y hacer explotar los tanques de gasolina restantes, por lo que gritó: "¡Por el costado!"

Los cinco hombres se deslizaron al agua. Pero la estela del destructor barrió el fuego lejos del PT, por lo que después de unos minutos, Kennedy y los demás regresaron a bordo. Kennedy gritó pidiendo supervivientes en el agua. Uno a uno respondieron: Ross, el tercer oficial; Harris, McMahon, Johnston, Zinsser, Starkey, hombres alistados. Dos no respondieron: Kirksey y Marney, hombres alistados. Desde el último bombardeo en la base, Kirksey estaba seguro de que moriría. Se había acurrucado en su puesto de batalla junto al cañón de cola de abanico, con el chaleco salvavidas de kapok atado hasta las mejillas. Nadie sabe qué le pasó a él ni a Marney.

Harris gritó desde la oscuridad: “Sr. Kennedy! Sr. Kennedy! McMahon está gravemente herido ". Kennedy se quitó los zapatos, la camisa y las armas, le dijo a Mauer que hiciera parpadear una luz para que los hombres en el agua supieran dónde estaba el medio casco, luego se zambulló y nadó hacia la voz. Los supervivientes estaban muy dispersos. McMahon y Harris estaban a cien metros de distancia.
Cuando Kennedy llegó a McMahon, le preguntó: "¿Cómo estás, Mac?"
McMahon dijo: “Estoy bien. Estoy un poco quemado ".
Kennedy gritó: "¿Cómo están los demás?"
Harris dijo en voz baja: "Me lastimé la pierna".

Kennedy, que había estado en el equipo de natación de Harvard cinco años antes, llevó a McMahon a remolque y se dirigió al PT. Una suave brisa seguía alejando el barco de los nadadores. Tardó cuarenta y cinco minutos en recorrer lo que habían sido cien metros fáciles. Al llegar, Harris dijo: "No puedo ir más lejos". Kennedy, (que era de Boston) , le dijo a Harris, de la misma ciudad natal: "Para un tipo de Boston, ciertamente estás haciendo una gran exhibición aquí, Harris". Harris lo hizo bien y no se quejó más.
Luego Kennedy nadó de hombre en hombre para ver cómo les iba. Todos los que habían sobrevivido al accidente pudieron mantenerse a flote, ya que usaban salvavidas: chaquetas de kapok con forma de chalecos mullidos, Mae Wests amarillos de aviador o cinturones llenos de aire como pequeñas cámaras de aire. Pero aquellos que no sabían nadar tenían que ser remolcados de regreso a los escombros por aquellos que podían. Uno de los hombres gritó pidiendo ayuda.
Cuando Ross lo alcanzó, descubrió que el hombre que gritaba tenía dos chalecos salvavidas puestos. Johnston estaba flotando en el agua en una película de gasolina que no se incendió. Los vapores llenaron sus pulmones y se desmayó. Thom lo remolcó. Los demás entraron por sus propios medios. Ahora eran más de las 5 am, Pero aún oscuro. Habían tardado casi tres horas en hacer que todos subieran a bordo.

Los hombres se estiraron en la cubierta inclinada del PT. Johnston, McMahon y Ross se quedaron dormidos. Los hombres hablaron sobre lo maravilloso que era estar vivo y especularon sobre cuándo regresarían los otros PT para rescatarlos. Mauer siguió haciendo parpadear la luz para señalarles el camino.
Pero los otros barcos no tenían idea de regresar. Habían visto una colisión, una hoja de llamas y una combustión lenta en el agua. Cuando el patrón de uno de los barcos vio la vista, se tapó la cara con las manos y sollozó: “¡Dios mío! ¡Dios mío!" Él y los demás se alejaron.
De regreso a la base, después de un par de días, el escuadrón celebró servicios por las almas de los trece hombres, y uno de los oficiales le escribió a su madre: “George Ross perdió la vida por una causa en la que creía más fuerte que cualquiera nosotros, porque era un idealista en el sentido más puro. Jack Kennedy, el hijo del Embajador, estaba en el mismo barco y también perdió la vida. El hombre que dijo que la flor y nata de una nación se pierde en la guerra nunca puede ser acusado de exagerar un hecho muy cruel. . . . "

Cuando amaneció, los hombres de los restos del 109 se agitaron y miraron a su alrededor. Hacia el noreste, a tres millas de distancia, vieron el monumental cono de Kolombangara; allí, los hombres sabían, diez mil japoneses pululaban. Al oeste, a cinco millas de distancia, vieron Vella Lavella; más japoneses. Hacia el sur, a solo una milla de distancia, pudieron ver un campamento japonés en Gizo.
Kennedy ordenó a sus hombres que se mantuvieran lo más bajo posible, para que no aparecieran siluetas en movimiento contra el cielo. El armatoste listado estaba gorgoteando y asentándose gradualmente. Kennedy dijo: “¿Qué quieres hacer si salen los japoneses? ¿Luchar o rendirse? Uno dijo: "¿Pelear con qué?"
Así que hicieron un inventario de su armamento. El cañón de 37 milímetros se había caído por un lado y colgaba de una cadena. Tenían una metralleta Thompson, seis automáticas Colt calibre 45 , un revolver Smith & Wesson del .38 y además pudieron reunir tres cuchillos.
No mucho.
"Bueno", dijo Kennedy, "¿qué quieres hacer?"
Uno dijo: “Cualquier cosa que diga, Sr. Kennedy. Usted es el jefe."
Kennedy dijo: “No hay nada en el libro sobre una situación como esta. Me parece que ya no somos una organización militar. Hablemos de esto ".
Hablaron de ello y muy pronto discutieron, y Kennedy se dio cuenta de que nunca sobrevivirían en la anarquía. Así que volvió a tomar el mando.

Era vital que McMahon y Johnston tuvieran espacio para acostarse. La cara, el cuello, las manos, las muñecas y los pies de McMahon sufrieron quemaduras horribles. Johnston estaba pálido y tosía continuamente. Apenas había espacio para todos, así que Kennedy ordenó a los otros hombres que se metieran en el agua para hacer espacio y entró él mismo. Toda la mañana se aferraron a Hulk y hablaron de lo increíble que era que nadie hubiera venido a rescatarlos.
Toda la mañana estuvieron esperando el avión que pensaron que los estaría buscando. Maldecían la guerra en general y los PT en particular. Aproximadamente a las diez en punto, Hulk exhaló un suspiro húmedo y se volvió tortuga. McMahon y Johnston tuvieron que aguantar lo mejor que pudieron.
Estaba claro que los restos del 109 pronto se hundirían. Cuando el sol hubo pasado el meridiano, Kennedy dijo: "Nadaremos hasta esa pequeña isla ”, señalando a una de un grupo a tres millas al sureste. "Tenemos menos posibilidades de lograrlo que algunas de estas otras islas aquí, pero también habrá menos posibilidades de que los japoneses".

La pequeña isla conocida entonces como Isla Cross, y entre los indígenas como Kasolo (a la que los pilotos americanos llamaban Plum Pudding, luego bautizada isla Kennedy)







Los que no sabían nadar bien se agruparon en torno a una larga madera de dos por seis con la que los carpinteros habían apuntalado el cañón de 37 milímetros en cubierta y que había sido arrojado por la borda por la fuerza de la colisión. Ataron varios pares de zapatos a la madera, así como la linterna del barco, envueltos en un chaleco salvavidas para mantenerlo a flote. Thom se hizo cargo de este grupo difícil de manejar. Kennedy volvió a llevar a McMahon a remolque. Soltó un extremo de una correa larga en el chaleco Mae West de McMahon y tomó el extremo entre los dientes.
Nadó brazadas de pecho, tirando al indefenso McMahon sobre su espalda. Tardaron más de cinco horas en llegar a la isla. El agua entró en la boca de Kennedy a través de sus dientes apretados, y tragó mucho. El agua salada cortó las horribles quemaduras de McMahon, pero él no se quejó. Cada pocos minutos, cuando Kennedy se detenía a descansar, se sacaba la correa de la boca y la sostenía en la mano, McMahon simplemente decía: "¿Hasta dónde tenemos que llegar?".
Kennedy respondía: "Vamos bien". Luego preguntaba: "¿Cómo te sientes, Mac?"
McMahon siempre respondía: “Estoy bien, Sr. Kennedy.

A pesar de su carga, Kennedy venció a los otros hombres al arrecife que rodeaba la isla. Dejó a McMahon en el arrecife y le dijo que se mantuviera agachado para que los japoneses no lo vieran. Kennedy siguió adelante y exploró la isla. Tenía sólo cien yardas de diámetro; cocos en los árboles pero ninguno en el suelo; no hay japoneses visibles. Justo cuando los demás llegaron a la isla, uno de ellos vio una barcaza japonesa que avanzaba resoplando cerca de la costa. Todos se mantienen ocultos.
La barcaza continuó. Johnston, que estaba muy pálido y débil y todavía tosía mucho, dijo: “No vendrían aquí. ¿Por qué estarían caminando por aquí? Es demasiado pequeño." Kennedy yacía en unos arbustos, agotado por su esfuerzo, con el estómago pesado por el agua que había tragado. Había estado en el mar, excepto por breves intervalos en el casco, durante quince horas y media. Ahora empezó a pensar. Todas las noches, durante varias noches, los PT habían atravesado Ferguson Passage en su camino a la acción. Ferguson Passage estaba más allá de la siguiente pequeña isla. Quizás . . .

Él se paró. Cogió uno de los pares de zapatos. Se puso uno de los cinturones salvavidas de goma alrededor de su cintura. Colgó la .38 alrededor de su cuello en un cordón. Se quitó los pantalones. Cogió la linterna del barco, una pesada batería de veinticinco por veinticinco centímetros, todavía envuelta en la chaqueta de kapok. Dijo: “Si encuentro un bote, encenderé la linterna dos veces. La contraseña será 'Roger', la respuesta será 'Willco'. Caminó hacia el agua. Después de quince pasos estaba mareado, pero en el agua se sentía bien.

Era temprano en la tarde. Tomó media hora nadar hasta el arrecife alrededor de la siguiente isla. Justo cuando plantó los pies en el arrecife, que estaba a unos cuatro pies bajo la superficie, vio la forma de un pez muy grande en el agua clara. Le apuntó con la luz y salpicó con fuerza. El pez se fue. Kennedy recordó lo que uno de sus hombres había dicho unos días antes: "Estas barracudas se acercarán a un nadador y se comerán sus testículos". Tuvo muchas ocasiones para pensar en ese comentario en las próximas horas.

Ahora estaba oscuro. Kennedy trastabilló a lo largo del desigual arrecife con el agua hasta la cintura. A veces, estiraba la pierna hacia adelante y se cortaba una de sus espinillas o tobillos con un coral afilado. Otras veces daba un paso adelante hacia el vacío. Se abrió camino como un borracho a cámara lenta, abrazando la linterna.
Aproximadamente a las nueve en punto llegó al final del arrecife, junto al Pasaje Ferguson. Se quitó los zapatos y los ató al chaleco salvavidas, luego se lanzó al mar abierto. Nadó alrededor de una hora, hasta que sintió que estaba lo suficientemente lejos como para interceptar a los PT.
Agua pisando; escuchó el rugido amortiguado de los motores, enfriándose, esperando, sosteniendo la lámpara. Una vez miró hacia el oeste y vio bengalas y la falsa alegría de una acción. Las luces estaban mucho más allá de las pequeñas islas, incluso más allá de Gizo, a diez millas de distancia. Kennedy se dio cuenta de que los barcos del PT habían elegido, para la primera noche en muchas, rodear Gizo en lugar de a través del Pasaje Ferguson.
No había esperanza.
Comenzó el regreso. Hizo el mismo doloroso paseo por el arrecife y se dirigió a la diminuta isla donde estaban sus amigos. Pero esta natación fue diferente. Estaba muy cansado y ahora la corriente corría rápido, llevándolo hacia la derecha. Vio que no podía llegar a la isla, así que encendió la luz una vez y gritó “¡Roger! Roger! " identificarse a sí mismo.
En la playa, los hombres esperaban estar atentos. Vieron la luz y escucharon los gritos. Estaban muy contentos, porque pensaban que Kennedy había encontrado un PT. Salieron al arrecife, a veces hasta la cintura en el agua, y esperaron. Fue muy doloroso para los que no tenían zapatos. Los hombres gritaron, pero no mucho, porque tenían miedo de los japoneses.
Uno dijo: "Hay otro destello".
Unos minutos más tarde, un segundo dijo: "Hay una luz allí".
Un tercero dijo: "Estamos viendo cosas en esta oscuridad".
Esperaron mucho tiempo, pero no vieron nada más que fosforescencia y no escucharon nada más que el sonido de las olas. Regresaron muy desanimados.
Uno dijo con desesperación: "Vamos a morir".
Johnston dijo: “Oh, cállate. No puedes morir. Solo los buenos mueren jovenes."

Un gran abrazo!!
Continuará

Para que puedan evaluar el gran tamaño de esta navaja, va una foto junto con otro yankee, un Smith & Wesson del 38 SPL.

Última Edición: 1 mes 3 días antes por Facón.
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Continuando con la historia:

Kennedy se había deslizado junto a la pequeña isla. Pensó que nunca había conocido problemas tan profundos, pero algo que hizo muestra que inconscientemente no había perdido la esperanza. Dejó caer los zapatos, pero se aferró a la pesada linterna, símbolo del contacto con sus compañeros. Dejó de intentar nadar.
Parecía dejar de preocuparse. Su cuerpo se movió a la deriva flotando en el agua y tenía mucho frío. Su mente era un revoltijo. Unas horas antes había deseado desesperadamente llegar a la base de Rendova. Ahora solo quería volver a la pequeña isla que había dejado esa noche, pero no trató de llegar allí; él solo quería. Su mente parecía alejarse flotando de su cuerpo. La oscuridad y el tiempo ocuparon el lugar de una mente en su cráneo. Durante mucho tiempo durmió, o estuvo loco, o flotó en un trance helado.


Mapa de la zona donde se desarrolló la acción y los acontecimientos




Las corrientes de las Islas Salomón son extrañas. La marea empuja y succiona a través de las islas y hace que las corrientes se enrosquen en patrones extraños. Fue un patrón fatídico en el que Jack Kennedy se desvió. Estuvo a la deriva toda la noche. Su mente estaba en blanco, pero su puño estaba fuertemente apretado sobre la ceiba que rodeaba la linterna. La corriente se movía en un gran círculo: al oeste pasando por Gizo, luego al norte y al este pasando por Kolombangara, luego al sur hasta el paso de Ferguson. Temprano en la mañana, el cielo cambió de negro a gris, al igual que la mente de Kennedy. La luz llegó a ambos alrededor de las seis. Kennedy miró a su alrededor y vio que estaba exactamente donde había estado la noche anterior cuando vio las bengalas más allá de Gizo. Por segunda vez, se dirigió a casa. Por un momento pensó que había perdido la cabeza y que solo imaginaba que estaba repitiendo su intento de llegar a la isla. Pero el frío del agua era bastante real, la linterna era real, su progreso era mensurable. Hizo el arrecife, cruzó la laguna y llegó a la primera isla.

Se acostó en la playa un rato. Descubrió que su linterna ya no funcionaba, así que la dejó y se dirigió a la siguiente isla, donde estaban sus hombres. Esta vez el viaje por el arrecife fue espantoso. Se había quitado los zapatos y cada paso sobre el coral era doloroso. Esta vez, el nado a través de la brecha donde la corriente lo había atrapado la noche anterior parecía interminable. Pero la corriente había cambiado; hacia la isla. Se arrastró hasta la playa. Estaba vomitando cuando sus hombres se le acercaron. Él dijo: "Ross, inténtalo esta noche". Luego se desmayó.

Ross, al ver a Kennedy tan enfermo, no esperaba la ejecución de la orden. Se distrajo quejándose de su hambre. Había algunos cocos en los árboles, pero los hombres estaban demasiado débiles para trepar por ellos. Uno de los hombres pensó en mariscos, removió su cuerpo cansado y encontró un caracol en la playa. Dijo: "Si estuviéramos desesperados, podríamos comer estos". Ross dijo: “Desesperado, diablos. Dame ese. Me lo comeré ". Lo tomó en su mano y lo miró. El caracol asomó la cabeza y lo miró. Ross se asustó, pero desgranó el caracol y se lo comió, haciendo muecas porque estaba amargo.

Por la tarde, Ross nadó hasta la siguiente isla. Tomó una pistola para hacer señales y pasó la noche mirando Ferguson Passage desde el arrecife que rodeaba la isla. No pasó nada. Kennedy durmió mal esa noche; tenía frío y estaba enfermo.

George "Barney" Ross detrás de Kennedy y otros compañeros en una foto tomada en Tulagi en 1943


A la mañana siguiente, todos se sintieron desdichados. Aviones que los hombres no pudieron identificar volaron por encima . Eso significaba tanto japoneses como amigos, por lo que los hombres se arrastraron hasta los arbustos y se echaron a dormir. Algunos rezaron. Johnston dijo: “Ustedes me hacen sentir dolorido. No gastaste diez centavos en la iglesia en diez años, luego, de repente, estás en problemas y ves la luz ". Kennedy se sintió un poco mejor ahora.
Cuando Ross regresó, Kennedy decidió que el grupo debería mudarse a otra isla más grande al sureste (llamada Olasana Island), donde parecía haber más cocoteros y donde estarían más cerca del Pasaje Ferguson. Kennedy volvió a llevar a McMahon a remolque con la correa entre los dientes, y los otros nueve se agruparon alrededor de la madera.

Este nado duró tres horas. Los nueve alrededor del bosque fueron atrapados por la corriente y apenas llegaron al extremo más alejado de la isla. Kennedy encontró que caminar el cuarto de milla hacia ellos era mucho más difícil que nadar durante tres horas. Los cortes en sus pies descalzos estaban infectados y parecían pequeños globos.
Los hombres eran los que más sufrían de sed, rompieron unos cocos que yacían en el suelo y bebieron con avidez la leche. Kennedy y McMahon, los primeros en beber, se sintieron enfermos y Thom les dijo a los demás que bebieran con moderación. En medio de la noche llovió y alguien sugirió que se mudara a la maleza y lamiera el agua de las hojas. Ross y McMahon mantuvieron contacto al principio tocando los pies mientras lamían. De alguna manera se separaron y, al no estar seguros de si había japoneses en la isla, se asustaron. McMahon, tratando de regresar a la playa, se topó con alguien y se congeló. Resultó ser Johnston, lamiendo las hojas por su cuenta. Por la mañana, el grupo vio que todas las hojas estaban cubiertas de excrementos de las aves. Amargamente, nombraron al lugar Isla de los Pájaros (Bird Island).

La "Isla de los pájaros" cuyo nombre original es Olasana Island




En este cuarto día, los hombres estaban decaídos. Incluso Johnston estaba bajoneado. Había cambiado de opinión sobre la oración. McGuire tenía un rosario alrededor de su cuello, y Johnston dijo: "McGuire, dale una vuelta a ese collar". McGuire dijo en voz baja: "Sí, me ocuparé de todos ustedes". Kennedy todavía no estaba dispuesto a admitir que las cosas eran desesperadas. Le preguntó a Ross si nadaría con él hasta una isla llamada Naru, al sureste e incluso más cerca del paso Ferguson. De hecho, ya estaban muy débiles, pero después de una hora de natación lo lograron.

Caminaron dolorosamente a través de Naru hasta el lado del Pasaje Ferguson, donde vieron una barcaza japonesa encallada en el arrecife. Había dos hombres junto a la barcaza, posiblemente japoneses. Al parecer, vieron a Kennedy y Ross, porque se subieron a una canoa y remaron apresuradamente hacia el otro lado de la isla. Kennedy y Ross subieron por la playa. Se encontraron con una caja sin abrir atada con una cuerda y, de vuelta en los árboles, un pequeño refugio que contenía un barril de agua, una máscara antigás japonesa y un fetiche de madera tosca con forma de pez.
Había galletas y dulces japoneses en la caja y los dos tuvieron un festín cauteloso. Junto al agua encontraron una canoa de un solo hombre. Se escondieron de los japoneses imaginarios todo el día. Cuando cayó la noche, Kennedy dejó a Ross y tomó la canoa, con un poco de taco y una lata de agua del barril, hacia Ferguson Passage. Pero no llegó ningún PT, así que remó hasta Bird Island.

Los hombres que estaban allí le dijeron que los dos hombres que había visto en la barcaza esa mañana eran nativos, que habían remado hasta Bird Island. Los nativos habían dicho que había japoneses en Naru y los hombres habían dado por perdidos a Kennedy y Ross. Entonces los nativos se habían ido. Kennedy repartió pequeñas raciones de galletas saladas y agua, y los hombres se fueron a dormir. Durante la noche, un hombre, que se mantuvo despierto hasta que el resto se durmió, bebió toda el agua de la lata que Kennedy había traído. Por la mañana, los demás se dieron cuenta de que él era el culpable. Le insultaron y les resultó difícil perdonarlo.

Antes del amanecer, Kennedy partió en la canoa para reunirse con Ross en Naru, pero cuando amaneció se levantó un viento y la canoa se hundió. Algunos nativos aparecieron de la nada en una canoa, rescataron a Kennedy y lo llevaron a Naru. Allí le mostraron dónde estaba escondida una canoa para dos hombres. Kennedy tomó un coco con una cáscara lisa y grabó un mensaje en él con una navaja: " Once sobrevivientes, nativos conocen posición arrecifes Naru island Kennedy ". Luego dijo a los nativos: "Rendova, Rendova".

Uno de los nativos pareció comprender. Tomaron el coco y remaron.

Los nativos Biuku y Eroni que encontraron a Kennedy



El coco con el mensaje, que Kennedy conservó y tuvo en la oficina oval cuando fue presidente




Ross y Kennedy pasaron el día en un aturdimiento enfermizo. Hacia la tarde llovió y se arrastraron bajo un arbusto. Cuando oscureció, la conciencia se apoderó de Kennedy y persuadió a Ross para que lo acompañara al Pasaje Ferguson en la canoa para dos hombres. Ross se opuso. Kennedy insistió. Los dos partieron en la canoa. Habían moldeado paletas con las tablas de la caja japonesa y tomaron una cáscara de coco para rescatar. Cuando salieron al Pasaje, el viento se levantó de nuevo y el agua se agitó. La canoa comenzó a llenarse. Ross rescató y Kennedy mantuvo la proa contra el viento. Las olas crecieron hasta alcanzar cinco o seis pies de altura. Kennedy gritó: "¡Mejor da la vuelta y vuelve!" Tan pronto como la canoa estuvo a un costado de las olas, el agua entró y la piragua se inundó. Los dos se aferraron a él, Kennedy en la proa, Ross en la popa. La marea los llevó hacia el sur, hacia el mar abierto, por lo que patearon y tiraron de la canoa, apuntando hacia el noroeste. Lucharon de esa manera durante dos horas, sin saber si golpearían la pequeña isla o se adentrarían en el infinito campo abierto.

El tiempo empeoró; la lluvia caía a cántaros y no podían ver más de tres metros. Kennedy gritó: "¡Siento haberte traído aquí, Barney!" Ross le respondió: "¡Este sería un buen momento para decir que te lo dije, pero no lo haré!"

Pronto, los dos pudieron ver una línea blanca más adelante y pudieron escuchar un rugido aterrador: las olas rompiendo en un arrecife. Se habían salido de la marea y se estaban acercando a la isla sin problemas, pero ahora se dieron cuenta de que el viento y las olas los llevaban hacia el arrecife. Pero era demasiado tarde para hacer algo, ahora que su canoa estaba inundada, excepto esperar y esperar.

Cuando estaban cerca del arrecife, una ola rompió el agarre de Kennedy, lo arrancó de la canoa, lo volteó de cabeza y lo hizo girar con una violenta avalancha. Sus oídos rugieron y sus ojos giraron, y por tercera vez desde la colisión pensó que se estaba muriendo. De alguna manera, no fue arrojado contra el coral, sino que flotó en una especie de remolino. De repente sintió el arrecife bajo sus pies. Manteniéndose firme para que no se lo llevara, gritó: "¡Barney!" No hubo respuesta. Kennedy pensó en cómo había insistido en salir en la canoa y gritó: "¡Barney!" Esta vez Ross respondió. A él también lo habían arrojado al arrecife. No había tenido tanta suerte como Kennedy; su brazo y hombro derechos habían sido cruelmente lacerados por el coral, y sus pies, que ya estaban infectados por heridas anteriores, fueron cortados un poco más.

La procesión de Kennedy y Ross desde el arrecife hasta la playa fue una locura. A Ross le dolían tanto los pies que Kennedy sostenía una paleta en la parte inferior mientras Ross ponía un pie sobre ella, luego la otra paleta hacia adelante para dar otro paso, luego la primera paleta hacia adelante nuevamente, hasta llegar a la arena. Cayeron en la playa y se durmieron.






Continuará, ya falta poco...
Saludos
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 3 días antes #7

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Bueno, ya vamos llegando al final de esta aventura:

Kennedy y Ross se despertaron temprano en la mañana por un ruido. Miraron hacia arriba y vieron a cuatro nativos. Uno se acercó a ellos y dijo con un excelente acento inglés: "Tengo una carta para usted, señor".
Kennedy abrió la nota. Decía: “Al servicio de Su Majestad. Al oficial superior, isla de Nauru. Acabo de enterarme de su presencia en las islas de Nauru. Estoy al mando de una patrulla de infantería de Nueva Zelanda que opera junto con las tropas del Ejército de los EE. UU. En Nueva Georgia. Le recomiendo encarecidamente que venga con estos nativos a mí. Mientras tanto, estaré en comunicación por radio con sus autoridades en Rendova y podremos ultimar los planes para cobrar el saldo de su grupo. Teniente Wincote.
PD Le advertiré a la aviación de su cruce del paso Ferguson ".
(En otros libros de diferentes autores que relatan esta historia, el nombre del oficial británico aparece como Evans, inclusive el autor realizó una nueva versión en los años 60 “Hersey, John. Of Men and War. New York: Scholastic Book Services, 1963. Includes a revised version of the narrative that Hersey originally wrote for The New Yorker.”).
Todos se dieron la mano y los cuatro nativos llevaron a Ross y Kennedy en su canoa de guerra hasta Bird Island para contarles a los demás las buenas noticias. Allí, los nativos abrieron una botella de licor y cocinaron un festín de ñame y ración. Luego construyeron un cobertizo para McMahon, cuyas quemaduras habían comenzado a pudrirse y apestar, y para Ross, cuyo brazo se había hinchado hasta el tamaño de un muslo debido a los cortes de coral. Los nativos pusieron a Kennedy en el fondo de su canoa y lo cubrieron con arpillera y hojas de palma, por si los aviones japoneses los zumbaban.
El largo viaje fue divertido para los nativos. Se detuvieron una vez para intentar agarrar una tortuga y se rieron del deporte que estaban haciendo. Treinta aviones japoneses volaron a baja altura hacia Rendova, y los nativos saludaron y gritaron alegremente. Remaban con un ritmo extraño, golpeando paletas en la borda entre brazadas. Por fin llegaron a un lugar escondido en la isla Gomu.
El teniente Wincote se acercó a la orilla del agua y dijo formalmente: “¿Cómo está? Teniente Wincote ".

Kennedy dijo: “Hola. Soy Kennedy ".

Wincote dijo: "Sube a mi tienda y tómate una taza de té". (Los ingleses no perdían sus costumbres y formalidades ni aun en los peores momentos!!)

En medio de la noche, después de varias conversaciones por radio entre el equipo de Wincote y la base del PT, Kennedy se sentó en la canoa de guerra esperando en un encuentro concertado para un PT. La luna se puso a las once y veinte. Poco después, Kennedy escuchó la señal que estaba esperando: cuatro disparos. Kennedy disparó cuatro tiros en respuesta.

Una voz le gritó: "¡Oye, Jack!"

Kennedy dijo: "¿Dónde diablos has estado?"

La voz dijo: "Tenemos algo de comida para ti".

Kennedy dijo con amargura: "No, gracias, acabo de comer un coco".

Un momento después se acercó un PT. Kennedy saltó sobre él y abrazó a los hombres a bordo: sus amigos. En la tradición estadounidense, Kennedy sostenía bajo el brazo un par de recuerdos: uno de los remos improvisados y la máscara antigás japonesa.

Con la ayuda de los nativos, el PT se dirigió a Bird Island. Entró un esquife y recogió a los hombres. En lo profundo de la noche, el PT y su feliz cargamento rugieron de regreso a la base. El médico del escuadrón había enviado algo de brandy para reanimar a los debilitados. Johnston sintió la necesidad de un pequeño avivamiento. De hecho, sintió que necesitaba un poco de avivamiento. Después de ocuparse de eso, se retiró en la parte superior y se sentó con sus brazos alrededor de un par de nativos entrenados en misiones y rollizos. Y en la brisa fresca de camino a casa cantaron juntos un himno que los tres conocían:

Jesús me ama, esto lo sé,
porque la Biblia me lo dice;
Le pertenecen los pequeños,
son débiles, pero él es fuerte.
Sí, Jesús me ama; sí, Jesús me ama. . .

Fin

Espero que haya resultado de vuestro agrado
Un saludo,
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 3 días antes #8

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Muy buen post amigo Juan. Yo pertenezco al "selecto club de poseedores" (como ha dicho Félix).
En mi caso se trata de una de Colonial, la tengo hace dos años, y por una cosa o por otra aún no la había presentado, aunque ya tenía más o menos organizado el post en mi mente. En mi caso me la trajeron de los Estados, con el sablazo de aduanas es prohibitivo comprar algo desde aquí. De vez en cuando se ven a la venta.
Desde luego es una pura navaja de colección, a mi me interesó el marcaje U.S.N y lo peculiar de la pieza.
Vamos a verla:


El marcaje


Abierta


La navaja es super contundente, y pesada, pesada. Hace tiempo la pesé para compararla con otra Inglesa que tengo también bastante pesada, pero es que la Colonial es un peso pesado, 351 gr.


Por poner un ejemplo, vamos a compararla con una Soldatenmesser de Victorinox.


M.H.Cole publicó hace tiempo unos dibujos con información muy interesantes.
Están en inglés pero se entienden bastante bien.




Además del chaleco salvavidas es importante señalar que esta navaja también se añadía en un kit de supervivencia, el USN M-592 Pilot Survival Kit Navy Ration,concretamente en una mochila que los pilotos portaban.


Aquí podemos ver al piloto que está de espaldas con la mochila-kit.


Contenido del kit con la navaja


Existe un interesantísimo video en el que se vé este kit y se muestra todo el contenido. Dura 48 minutos, en el minuto 10:50 saca la navaja y la enseña. Al inicio del video vemos imágenes de pilotos estadounidenses.
Os recomiendo verlo, lo podéis ver AQUI

Un saludo
...Y al final en la Isla sólo existía tierra enferma llena de podredumbre.
Zu atrapatu arte, madarikatua.
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 3 días antes #9

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Mil gracias Alberto por participar y enriquecer el post con toda esa información adicional sobre la navaja!! Celebro que te haya gustado y confieso que me has sorprendido gratamente, pues no te identificaba junto a estas navajas militares!!
Un gran abrazo!!

PD: Bienvenido al Club!!!
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 2 días antes #10

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¡Vaya post más interesante que te esta quedando amigo Juan! Y con tu permiso quisiera felicitar a Alberto por la navaja y darle también las gracias por su estupenda aportación.

Por cierto, aunque la navaja era grande, he visto que algunos seguían confiando más en un buen cuchillo.





Un saludo a todos.
Félix
Última Edición: 1 mes 2 días antes por JEFUERZAXXIX.
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 2 días antes #11

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Hola a todos:

¡Estupendo hilo!

En el foro armas.es se preguntó si habían existido navajas con sierra para cortar metales: si no me equivoco, ésta es para eso pues tiene los dientes muy pequeños.

Supongo que también serviría para cortar el plexiglás (Lucite en América) de los aviones.

Una navaja muy deseable: supongo que no existirán réplicas actuales, lástima.

Saludos:

David.
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 2 días antes #12

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Curioso navajon amigo Juan, no tenía ni idea de que existiesen estas navajas y muy buenos aportes de Alberto.
En cuanto a tu historia interesantísima como siempre.
Un fuerte abrazo.
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 2 días antes #13

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JEFUERZAXXIX escribió:
¡Vaya post más interesante que te esta quedando amigo Juan! Y con tu permiso quisiera felicitar a Alberto por la navaja y darle también las gracias por su estupenda aportación.

Por cierto, aunque la navaja era grande, he visto que algunos seguían confiando más en un buen cuchillo.





Un saludo a todos.
Félix

Me halagas Félix, y me alegra que todo haya resultado de tu agrado.
Un gran abrazo!!
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 2 días antes #14

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Carre escribió:
Curioso navajon amigo Juan, no tenía ni idea de que existiesen estas navajas y muy buenos aportes de Alberto.
En cuanto a tu historia interesantísima como siempre.
Un fuerte abrazo.

Muchas gracias por pasarte y comentar Luis!! Me alegro que tanto el post como la historia hayan sido de utilidad e interesantes.
Un gran abrazo!!
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 2 días antes #15

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Brugent escribió:
Hola a todos:

¡Estupendo hilo!

En el foro armas.es se preguntó si habían existido navajas con sierra para cortar metales: si no me equivoco, ésta es para eso pues tiene los dientes muy pequeños.

Supongo que también serviría para cortar el plexiglás (Lucite en América) de los aviones.

Una navaja muy deseable: supongo que no existirán réplicas actuales, lástima.

Saludos:

David.

Amigo David, muchas gracias por tu presencia y comentarios en el post!!.Me alegra que te haya gustado el hilo.
El plexiglás seguro que lo corta, pero con metales no he querido hacer la prueba, jejj!!
Un gran abrazo!!
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 1 día antes #16

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Interesante post, Juan, a este navajón no lo conocía :lol:
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 1 día antes #17

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ulhdez escribió:
Muy buen post amigo Juan. Yo pertenezco al "selecto club de poseedores" (como ha dicho Félix).
En mi caso se trata de una de Colonial, la tengo hace dos años, y por una cosa o por otra aún no la había presentado, aunque ya tenía más o menos organizado el post en mi mente. En mi caso me la trajeron de los Estados, con el sablazo de aduanas es prohibitivo comprar algo desde aquí. De vez en cuando se ven a la venta.
Desde luego es una pura navaja de colección, a mi me interesó el marcaje U.S.N y lo peculiar de la pieza.
Vamos a verla:


El marcaje


Abierta


La navaja es super contundente, y pesada, pesada. Hace tiempo la pesé para compararla con otra Inglesa que tengo también bastante pesada, pero es que la Colonial es un peso pesado, 351 gr.


Por poner un ejemplo, vamos a compararla con una Soldatenmesser de Victorinox.


M.H.Cole publicó hace tiempo unos dibujos con información muy interesantes.
Están en inglés pero se entienden bastante bien.




Además del chaleco salvavidas es importante señalar que esta navaja también se añadía en un kit de supervivencia, el USN M-592 Pilot Survival Kit Navy Ration,concretamente en una mochila que los pilotos portaban.


Aquí podemos ver al piloto que está de espaldas con la mochila-kit.


Contenido del kit con la navaja


Existe un interesantísimo video en el que se vé este kit y se muestra todo el contenido. Dura 48 minutos, en el minuto 10:50 saca la navaja y la enseña. Al inicio del video vemos imágenes de pilotos estadounidenses.
Os recomiendo verlo, lo podéis ver AQUI

Un saludo

Ya había felicitado al compañero Facón por este excelente post y la interesantísima historia que lo acompaña. Y vuelvo a hacerlo aquí. Pero debo agregar que la contribución de uldhez es tan excelente como el post mismo: las fotos, los dibujos de Cole, y el extraordinario hallazgo del coleccionista que muestra el kit completo que incluye la navaja presentada por Facón, hacen de este post compartido lo que posiblemente sea el mejor compendio que se ha escrito hasta ahora de esta pieza. Mi agradecimiento a ambos. Un abrazo.

Gonzalo
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 1 día antes #18

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Dai-Katana escribió:
Interesante post, Juan, a este navajón no lo conocía :lol:


Muchas gracias por pasarte y comentar, como siempre presente en el Foro, Manuel!! Me alegra mucho que te haya resultado interesante el post, y que haya servido para conocer esta navaja de supervivencia de la US Navy.
Un gran abrazo!!
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 1 mes 1 día antes #19

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Ya había felicitado al compañero Facón por este excelente post y la interesantísima historia que lo acompaña. Y vuelvo a hacerlo aquí. Pero debo agregar que la contribución de uldhez es tan excelente como el post mismo: las fotos, los dibujos de Cole, y el extraordinario hallazgo del coleccionista que muestra el kit completo que incluye la navaja presentada por Facón, hacen de este post compartido lo que posiblemente sea el mejor compendio que se ha escrito hasta ahora de esta pieza. Mi agradecimiento a ambos. Un abrazo.

Gonzalo[/quote]

Muchas gracias Gonzalo, te estoy muy agradecido por esos conceptos que estimulan y hacen grande a este Foro!! y creo que hablo en nombre de Alberto también.
Un gran abrazo!!

PD: Quiero hacerle un guiño al amigo Gonzalo - del otro lado del Río de la Plata que nos separa y nos une - para retribuir sus comentarios, en la forma de un par de tangos cantados por Alfredo Belusi - un cantante recio y de voz cascada - como la navaja....




Saludos
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 3 semanas 6 días antes #20

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Después de mucho buscar, finalmente encontré la publicación original de la aventura de la PT 109 en Selecciones, fue en noviembre de 1944, aquí les copio las ´páginas porque el relato está condensado y se puede leer mucho más rápido.









Saludos
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 3 semanas 6 días antes #21

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Otro post magnífico que me ha gustado mucho leer, amigo Juan. Yo fuí otro tonto que hace años la dejé pasar cuand la ví a la venta. Yo creo que son escasas.
Gran navaja y gran relato. :cheer:
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 3 semanas 5 días antes #22

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rojocaecae escribió:
Otro post magnífico que me ha gustado mucho leer, amigo Juan. Yo fuí otro tonto que hace años la dejé pasar cuand la ví a la venta. Yo creo que son escasas.
Gran navaja y gran relato. :cheer:

Celebro que te haya gustado César!! y agradezco que hayas podido hacerte tiempo para pasar y dejar tus comentarios siempre bienvenidos. No son muy comunes de ver, por tanto cuando aparecen hay que estar alerta!!
Un gran abrazo!!
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 3 semanas 5 días antes #23

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Vaya nivel de hilo, sobre el gran navajon americano, de esta bonita historia darte las gracias Juan por tan amena lecturas ,y agradecer a Alberto su poderosa aportación al hilo.Tengo que conectarme mas menudo.
Saludos.
http://www.2Gknives.com
Última Edición: 3 semanas 5 días antes por 2Gknives.
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Navaja de sobrevivencia de la US Navy...y el episodio de la PT 109 3 semanas 5 días antes #24

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2Gknives escribió:
Vaya nivel de hilo, sobre el gran navajon americano, de esta bonita historia darte las gracias Juan por tan amena lecturas ,y agradecer a Alberto su poderosa aportación al hilo.Tengo que conectarme mas menudo.
Saludos.

Maestro!!, que gusto leerle nuevamente en el Foro!! y más aún con esos comentarios tan estimulantes!! Me alegra que el hilo haya resultado de su agrado y espero que efectivamente nos regale con su presencia y aportaciones mas seguidamente.
Un gran abrazo!!
PD: La navaja de supervivencia acompañada de un grupo de navajas de dotación de la US Navy, desde fines del siglo XIX a mediados de los años 60. Casi todas ya presentadas anteriormente en otros posts, menos dos que están esperando la oportunidad.



Saludos
Última Edición: 3 semanas 5 días antes por Facón.
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